Sentada, delante de la pantalla del ordenador, sin palabras, de repente de sus ojos empezaron a salir lágrimas, sin poder hacer nada para evitarlo. Pero ella no era de rendirse ante nada, aunque pareciese frágil, era una luchadora y lo seguiría siendo hasta el día de su muerte; así que, se calzó sus tacones, y puso en práctica la frase de "JÓDETE Y BAILA"
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